En Modo de Avión

Aplaudiéndole a la desconexión para la conexión.

Recuerdo la primer fiesta que fui en donde no se permitían los celulares. Celebrábamos una reunión familiar en la casa de una prima, y por su iniciativa, quería que compartiéramos auténticamente sin ser interrumpidos.

El principio fue raro y más de uno se escabullía a buscar el escondite para conectarse a whatsapp o alguna red social. Pero al rato, el efecto se empezó a sentir mientras conversábamos sin distracción y de una manera prácticamente olvidada e inexistente para muchos.

La realidad ha cambiado drásticamente en los últimos años y estoy seguro que veremos grandes cosas en el futuro. Para la gran mayoría, son tiempos en donde se requiere gran poder de adaptabilidad para mantenerse actualizados y en calma.

Si bien es cierto, la tecnología a traído muchas bendiciones. Pero al mismo tiempo, siento que es una herramienta muy poderosa que apenas aprendemos a utilizar de una manera adecuada.

Hemos visto la cantidad de accidentes innecesarios de personas que “textean” mientras manejan, uno de los efectos del aclamado “multitasqueo”. El incremento del déficit atencional y los problemas de memoria y razonamiento en adolescentes.

Para complementar, la adicción a la dopamina generada por los “likes”, “shares” y “comments” en redes sociales y los grupos de whatsapp. Un químico sumamente adictivo que no solo es generado por el alcance de metas relevantes, sino también por las apuestas, la nicotina y el alcohol.

Hoy, gran parte del tiempo mi iphone pasa en modo de avión. Luego de un viaje reciente al exterior en el cual tuve la oportunidad de verdaderamente desconectarme del mundo virtual, se me reactivó el hábito.

Pocas veces he sido tan productivo y he disfrutado tan profundamente los ratos que paso al lado de mis seres queridos. La atención ha dado un giro tangible y he logrado mantener ese modo operativo.

Los “bloques de conecte” han permitido entrar a hacer lo esencial, lo cual es determinado de antemano para evitar cualquier distracción que se permeé durante el proceso.

Queda claro que hay líneas de trabajo que subsisten de esta conexión, pero no se justifica el no poder disfrutar de una buena conversación, leer algún libro o pasar tiempo de calidad con la pareja sin interrupciones constantes.

Se dice que nadie en su lecho de muerte ha dicho “ojalá hubiera pasado más tiempo en la oficina”. Será que lo podemos actualizar y decir “ojalá hubiera pasado más tiempo con mi teléfono”.

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