El Sufrimiento de los Grandes Líderes

Amo conocer las ideas que rondan en las grandes mentes. Luminarias escogidas que logran calar en uno. Si tenemos suerte, su influencia será reflejada en nuestras acciones.

En ese sentido, la lectura es apasionante cuando encontramos a quién seguir. Generalmente, permite que nos sintamos acompañados, inspirados y comprendidos al ser seguidores.

Por otro lado, ser un líder es campo de soledad. Es abrir camino confiando en algo que viene de adentro, en algo que usualmente es desconocido.

Escuchamos sobre historias increíbles de grandes seres humanos. Pero rara vez nos adentramos a conocer las inmensas pruebas que atravesaron para alcanzarlas.

El deseo de convertirse en un(a) gran líder sin tomar en cuenta lo que esto conlleva es muy palpable el día de hoy. La verdad es que liderar no siempre es fácil ni divertido. De hecho, la mayor parte del tiempo es difícil y demandante.

En el 2008, el CEO de Starbucks Howard Schultz quedaba emocionalmente devastado luego de despedir a miles de empleados, y cerrar más de 600 cafés. “La decisión de cerrar las tiendas fue dura. Pero no fueron las tiendas, sino era la gente” fue lo que dijo sobre el tema.

Steve Jobs tuvo uno de los peores golpes cuando fue despedido de su propia compañía por defender sus ideales. En 1997 fue contratado de vuelta, encontrando a Apple prácticamente quebrada. Una de las primeras acciones fue terminar con líneas enteras de producto con todo lo que esto implica.

El 31 de julio de 1991, Yvon Chouinard dejaba ir al 20% de los colaboradores de Patagonia. Describió la experiencia como prácticamente intolerable. Ese día es recordado como el Miércoles Negro, un símbolo del momento más oscuro de la historia de la compañía.

Podemos ir afuera y seguir a quienes admiramos mientras nos sentimos orgullosos de hacerlo. Pero cuando nos llegue el momento y nuestros deseos se cumplan, no dudemos de que estamos ahí por una razón y las decisiones correctas no siempre serán las más populares.

Liderar muchas veces quedará resumido en confiar en lo que nace del interior. En actuar desde una fuente pura, con un compromiso que atraviese montañas y un coraje feroz y hambriento por lograr lo imposible.

¡Gracias por dedicar unos minutos de lectura y feliz día!

Deja un comentario

Your email address will not be published.