El Desperdicio de la Perfección

Saber cuándo parar es tan difícil como atreverse a dar el primer paso. 

Perseguimos continuamente un deseo interminable de ser diferentes y presentar cosas nuevas al mundo.

Algunos se adentran en ese mundo interno y profundo donde encuentran lo que verdaderamente aman y temen.

Con toneladas de valor dejan brillar su luz con una marca distintiva e irreplicable.

La tracción crece mientras ejercitan constantemente la fuerza de voluntad hasta en el más pequeño detalle.

Aún así, sea cual sea la obra propuesta a materializar, llegará el momento de colocar la última pieza. Justo ahí deberemos hacer un alto y respetar el final.

Podemos permitirnos apuntar a la perfección, pero no debemos dejar que esta ilusión nos atrase. Recordemos que este es un mundo de acciones, no de intenciones.

Cuando el nivel es suficientemente bueno, estamos listos para salir. Los ajustes necesarios se aplicarán en nuevas versiones bajo un proceso evolutivo y natural.

La perfección es el enemigo de la ejecución, y siempre debemos recordar que no tenemos que ser perfectos para traer belleza a este mundo.

Nuestro mejor esfuerzo ya es una victoria. 

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